6 de cada 10 no votarán por Morena

Línea Caliente/Por Édgar Hernández*

¡Juan Vergel, esquirol de Morena!

A unos días de la nominación de Ricardo Ahued como candidato a la alcaldía de Xalapa -esta semana presuntamente se resuelve- Manuel Huerta arroja su última carta, la del insignificante Juan Vergel Pacheco, para meter ruido y confundir a los seguidores de Morena.

De paso alborotar al gallinero al despertar, de nuevo, el apetito municipal de la hermana, prima o prima hermana de Cuitláhuac García, Dorheny García, el de la llamada “Reina del Nepotismo”, Rosalinda Galindo y la ex priista, ex panista y ahora morenista Ana Miriam Ferraez.

Y es que el “Delegado del Bienestar” nomás no quiere a Ricardo Ahued.

Por ello la cloaca del juego de poder busca tumbar a como dé lugar al Senador de la república con licencia quien no solo lidia con Morena, sino de la misma oposición partidista PAN-PRD-PRI al ponerle las peras a veinte al cuajar de última hora la alianza en favor de David Velasco Chedraui.

Y como dice el imaginario colectivo, de empresario a empresario ¿Quién pesa más?

A Ricardo no solo la marca Morena, lo mata -los morenos lo repudian ya que quieren a uno de los suyos- sino que además el alcalde saliente, Hipólito Rodríguez, en sueños mariguanos está total y absolutamente convencido que es preferible perder la plaza a que llegue el ex priista contra quien ya contendió en alguna ocasión por una diputación local perdiéndola vergonzosamente.

Y de cara a la llamada histórica jornada electoral, los partidos de oposición, PAN-PRD-PRI y el mismo MC, con Raúl Arias como candidato a la municipalidad, así como Cinthya Lobato con enorme arrastre en la capital, habrán de pegar a la línea de flotación de Morena.

Y ya a pique el buque de papel de Morena se llevará al fondo no solo a Ahued, sino al propio Cuitláhuac.

Para Ahued, aunque gane, será su último juego tras renunciar al PRI para ir a Morena y su indecisión de no saber decir que no a la alcaldía de Xalapa.

Acaso por ello el destructor número uno de Morena, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, político de odios, de rencores y amarguras busca derrumbar a Ahued para atropellar a Cuitláhuac -él hubiera querido ser el gobernador- y desquitarse de Nahle.

Acaso por ello también decide escoger al más burro de la clase, a Juan Vergel para que hiciera el papel de esquirol cuando desde México ya estaba decidido en favor del empresario del plástico.

Vergel, patrocinado financieramente por Hipólito, aparece en días pasados  para recordar a sus morenazos que “lo de Ahued aún no estaba decidido ya que las encuestas son las que mandan y que estaban vivas sus aspiraciones y de las tres mujeres arriba citadas”.

El invento de última hora de Juan Vergel, quien ha vivido del cuento y el sablazo, acaso no funcione, pero como ha confundido y dilatado la inscripción de la candidatura de Ahued señalado por Palacio Nacional llevando el respaldo de Roció Nahle.

El punto es que Morena no vive sus mejores momentos máxime que en días pasados Ricardo Ahued mandó a hacer una consulta interna que muestra la cruda realidad electoral de Morena en Xalapa.

Al corte del 31 de marzo se concluyó que el 6.2 -si hablamos de porcentajes- de cada diez jalapeños no votarán por Morena y que para las diputaciones locales es previsible que solo se ganen siete escaños a los que sumarían 8 plurinominales dando lugar a 15 espacios en el Congreso del estado en donde hay 50 lugares.

La información deslizada a este reportero por gente muy cercana a Ahued da cuenta que ello ha despertado enormes dudas sobre si participará o no en la contienda.

Y es que en paralelo y contrario al compromiso que pactó de respeto y libertad de decisiones sobre su equipo de trabajo, ha recibido instrucciones en torno a la planilla en donde desde Palacio de gobierno se reservaron los mejores lugares para los amigos y parientes empezando por la prima Dorheny.

Ello tiene muy molesto y confundido a Ricardo Ahued quien entró en una etapa de silencio en espera de que las aguas bajen… y si no bajan tome una decisión de regresar al Senado de la República a terminar su gestión en el 2024 y si se le acomodan los astros pueda jugar la gubernatura… pero por otro partido.

En el cuarto de guerra de Ahued se observa la derrota.

Se tiene estimado que el peor error estrategico ha sido la determinación de permitir que prácticamente la mayoría de los diputados, tanto locales como federales, se reelijan partiendo de la premisa de que el “Efecto Peje” del 2018 se mantendrá en 6 de junio del 2021.

Pero ello, estiman, será difícil porque no han considerado el “Voto de Castigo” y que sin el Peje en la boleta el electorado no respaldará.

De ese tamaño es el hartazgo.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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