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Jueves 20 de Abril del 2017
Información de Veracruz

Manuel Rosendo, el tamaño del miedo

MIRIAM-GRACIA1Pasillo y Antesalas

Por Miriam Gracia Magaña

La fiesta del pueblo de Manuel Rosendo Pelayo fue sin lugar a dudas un excelente pretexto para llevarlo a la guillotina; sus detractores pusieron todo para que la opinión pública hiciera escarnio de una fiesta de cumpleaños.

No asesino a nadie, no violó a nadie, hizo una fiesta popular para su pueblo, en donde las familias de las diferentes comunidades de San Andrés Tuxtla llegaron con sus hijos o hijas, sus padres o madres, sus esposos o esposas y disfrutaron sanamente de la comida, de la música; mentira que hubiera licor o cerveza como se dijo, esta columnista lo atestigua.

Tampoco hubo pasarela de personajes políticos estatales, sólo un amigo personal del alcalde que es el Oficial Mayor de la SEV, Vicente Benítez González, nadie más.

Los funcionarios municipales ahí estaban, contentos departían con los presentes.

¿Por qué juzgar a una persona que hace una fiesta popular, cierto es que hay necesidades en el municipio, muchas, como en todos los municipios del mundo y las seguirán habiendo aunque se realicen obras?

¿Por qué el diputado local por San Andrés Tuxtla, Octavio Pérez González, fue hasta la redacción del periódico Notiver para que salieran fotos de la comida en lugar de realmente trabajar para su pueblo como lo hizo su padre, no sólo aparentar y muy mal por cierto ser un “gestor” de la ciudadanía, o será porque no fue una fiesta VIP de junior como las que acostumbra él en donde realmente si corre como río el alcohol?

Ese es el pecado de Manuel Rosendo, no llevar un apellido que explotar y que lo ubique sin más mérito a un puesto de elección popular? ¿ O no ser una viuda oportunista que robe los recursos públicos municipales para enriquecer su fortuna personal mientras paga sueldos miserables a sus empleados que no sólo tienen que aguantar sus desplantes sino también la manera en que los explota, más allá de sus responsabilidades?

¿Eso es lo que se le castiga realmente a Manuel Rosendo, que un chico humilde haya salido de su pueblo y haya llegado a ser diputado local y ahora presidente Municipal? ¿Ese es la clase de política que se hace ahora, grillas baratas en las que afirmen que él quiere la candidatura a la diputación local cuando esto está muy lejos de la realidad?

¿Qué hacen los representantes de ese distrito fuera de pegarse como rémoras al político en turno para seguir succionando del erario público? Esta historia apenas inicia…

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